A menudo, en tomas en las que aparece el cielo, generalmente al atardecer o al amanecer, nos enfrentamos a situaciones con un alto contraste, que excede las capacidades de la película o del sensor para reproducir correctamente los detalles de este tipo de escenas.
Hasta la llegada de la tecnología digital, en el mundo de las cámaras fotográficas la solución más utilizada ha sido el empleo de los filtros degradados neutros. Nadie puede negar los magníficos resultados que proporcionan, pero su uso no está exento de ciertos inconvenientes tales como la necesidad de realizar grandes desembolsos de dinero (ya que es común disponer de dos o tres filtros para cubrir un rango amplio de situaciones), o de que su correcto uso requiere de cierta destreza y de una inversión de tiempo en situaciones en las que no nos lo podemos permitir.
Sin embargo, el efecto de un filtro degradado neutro se puede simular en Photoshop. Las ventajas que este método aporta frente al convencional son innegables. Baste sólo mencionar que es casi el método obligado cuando se utilizan grandes angulares, para evitar el viñeteo, o en situaciones de alto contrate (en torno a los 5, o más, pasos de luz), donde el método tradicional nos obliga a utilizar varios filtros degradados neutros apilados, con la consiguiente pérdida de calidad de imagen y la posibilidad de la aparición de reflejos.
Existen otros métodos alternativos al descrito en este artículo para extender el rango dinámico de una foto en Photoshop, e incluso acciones para este programa ya creadas (ver el apartado Referencias en la última página). Sin embargo, el resultado final me resultaba un tanto artificial, por lo que apliqué una variante a dichos métodos de forma que simulase del modo más perfecto posible lo que hace un filtro degradado neutro.
Obteniendo las tomas de partida
Más importante que la técnica —que en breve pasaremos a describir— es la obtención de unas tomas de calidad. Recordemos que Photoshop, y en general cualquier programa de retoque fotográfico, no debería utilizarse para arreglar aquellos defectos que podríamos haber corregido en el momento de hacer las fotos. Por ello, primeramente describiremos los pasos para obtener las diferentes tomas que luego se combinarán para crear una imagen que abarque todo el rango dinámico de la escena.
Esta técnica es igualmente aplicable si partimos de una única toma —de la que luego obtendremos el par de imágenes a combinar—, aunque con el único inconveniente de que estaremos más restringidos en el rango dinámico a cubrir. En este caso es muy recomendable disparar en formato RAW.
Suelo trabajar siempre a partir de diferentes exposiciones, lo cual requiere el uso del trípode. Antes de colocar la cámara en el trípode mido las zonas de más brillo y sombra de la escena dejando fijo el diafragma y llevando la cuenta de los pasos de exposición que hay de diferencia. Por ejemplo, imaginemos que medimos la zona de altas luces (como es el caso del cielo) con la cámara en la mano, y nos da f/22 a 1/125 sg; luego medimos la zona de bajas luces (unas rocas o el verde de la hierba) y nos sale f/22 a 1/30 sg. Esto significa que hay dos pasos de exposición, lo que traducido a mi cámara son 6 giros del dial de velocidades, ya que varía en tercios. Con la cuenta en la cabeza de que tengo que desplazar el dial 6 veces, fijo una de las dos exposiciones, por ejemplo la de las bajas luces, monto la cámara en el trípode, enfoco, compongo y disparo. Para la segunda toma, giro el dial 6 veces (2 pasos) hasta llegar a 1/125, con mucho cuidado de no mover la cámara, y, como ya está todo enfocado, disparo la segunda toma. Tal como habremos deducido, ¡hay que disparar en manual!
Aquí hay un detalle a tener en cuenta: Se corre el peligro de que en la segunda toma la cámara se tome la libertad de reenfocar automáticamente. Con ciertos modelos de cámara se puede independizar el bloqueo de exposición del bloqueo de enfoque (por ejemplo, con la Canon 20D esto se puede hacer a través de la función personalizada CF 04 = 1). Si no se tiene esta opción, antes de hacer la segunda toma (o antes de hacer la primera si ya está todo enfocado), además de fijar la nueva exposición, habrá que fijar el modo de autoenfoque en manual y enfocar manualmente.
Por último, es conveniente añadir que nunca viene mal disparar una o dos tomas intermedias para asegurar más el resultado final.