El equipo fotográfico
La elección del equipo fotográfico es aún, si cabe, más delicada que la del de montaña. De nuevo nos enfrentamos al dilema de qué es esencial y qué no. Y, por supuesto, dependiendo del estilo de cada uno, el material elegido será diferente.
El equipo seleccionado para fotografiar naturaleza suele ser inversamente proporcional a la distancia que se tenga planeada recorrer. Aunque muchas veces esto pueda limitar bastante, sin duda ayuda a estimular la imaginación para buscar la manera de ahorrar hasta el último gramo posible, asumiendo, eso sí, cierta precariedad en el equipo.
Vale la pena recordar que no es el viaje ideal para hacer macrofotografía, sino que podremos resolver los detalles más interesantes utilizando los anillos de extensión con las focales cortas y largas que llevemos.
Deberemos resolver las situaciones de fauna menos confiada con los teleconvertidores, y aprovechar aquellas especies menos huidizas para emplear focales más cortas y conseguir imágenes en las que aparezca el animal integrado en el paisaje.
El equipo analógico recomendado podría ser:
- Un cuerpo de cámara.
- Objetivos: zoom con rango desde angular a tele corto (tipo 28-80 mm), zoom angular extremo (del tipo 15-30 mm) y zoom tele focal media-larga (tipo 70-200 mm).
- Juego de tubos de extensión.
- Convertidores de focal para teleobjetivo.
- Filtros: Cálido 81A, polarizador, filtro de densidad neutra de 3 diafragmas y filtro neutro degradado (de 2 y 3 diafragmas).
- Portafiltros Cokin y anillos adaptadores.
- Pequeño flash TTL.
- Cable TTL.
- Cable disparador.
- Carretes (normalmente llevo 3 por día).
- Baterías de repuesto.
- Dos toallitas para limpieza de lentes.
- Trípode.
Trucos e ideas
Si solemos caminar utilizando bastones de senderismo telescópicos y vamos con alguien más que los lleva (ya que necesitaremos tres), podemos adaptar un trípode para que acepte los bastones como improvisadas patas. La idea consiste en serrar las patas del trípode (para lo cual elegiremos uno ligero pero razonablemente barato o viejo) y encajar la punta de cada bastón en el hueco resultante. Para conseguir un acople sencillo y sólido se puede añadir al punto terminal de cada pata serrada una pieza que, mediante una rosca, abrace la punta del bastón, tal como un prensaestopa, utilizado en el sector eléctrico. Como rótula, podemos utilizar una pequeña de bola, de Gitzo o de Manfrotto, de la que conviene no abusar en las tomas verticales. Se trata de tolerar cierta precariedad, pero no hay que desanimarse, pues los inventos siempre son mejorables.Otro forma de ahorrar peso es sacar los carretes de sus envases, tanto de la caja como del bote de plástico, y guardarlos en una bolsa con cierre zip (utilizadas para guardar comida, con un cierre casi estanco). Podemos dejar tres botes, por ejemplo, para guardar en ellos los carretes que llevemos a mano para utilizar ese día. Y otra bolsa zip, vacía, para ir guardando los carretes que vayamos exponiendo.
Otra idea es adquirir un estuche portafiltros, para llevarlos todos juntos, y dejar las engorrosas cajas en casa. La marca Kinesis tiene un modelo de bastante calidad, en el que se pueden guardar hasta 8 filtros de forma segura. Siempre conviene llevar el filtro del objetivo de mayor diámetro y aros adaptadores para el resto de las lentes. Así no estamos cargando filtros por duplicado o triplicado.
Otra cuestión es cómo transportar nuestro equipo. No es buena idea llevar una mochila fotográfica, ni siquiera una riñonera o bolsa para colgar al hombro, pues resultaría muy molesto a la hora de recorrer largas distancias. Es necesario integrarlo con nuestra mochila de montaña de alguna manera que sea a la vez cómoda y práctica de utilizar.
Después de hacer diferentes pruebas, un modelo que resulta bastante efectivo es el que consiste en ajustar un cinturón alrededor de la mochila y colgar de él la cámara y los objetivos. Un modelo de cinturón muy adecuado para esto es el más sencillo de la firma Kinesis, que permite enganchar en él, distribuidos de la manera que se decida, fundas de cámara u objetivos, evitando así que se desequilibre el peso de la mochila.
Los filtros, el flash y demás enseres pueden ir perfectamente en el amplio bolsillo que normalmente llevan en la tapa casi todas las mochilas. Si el trípode no nos cabe ahí, es fácil engancharlo en cualquier cinta o agarre externo.
En caso de lluvia ligera, podemos proteger el invento tapando todo el conjunto con una funda cubremochilas sobredimensionada. A la hora de realizar la foto, intentaremos cubrir la cámara con nuestro poncho, con un paraguas ultraligero, e incluso con un gorro de baño que llevemos para este fin. Si la lluvia es muy persistente, mejor guardarlo todo dentro de la mochila para evitar humedades que luego nos causarán complicaciones. Pero si esto llega a suceder o tenemos problemas de condensación, dormir en el saco con nuestro equipo puede ayudar a secarlo.