Los fotógrafos de la naturaleza a menudo nos caracterizamos por llevar, aparte del trípode, una pesada mochila repleta de equipo fotográfico. Después de todo, fotografiamos en condiciones no controladas y tratamos de obtener una calidad exquisita en nuestras tomas. Pero, ¿qué sucede cuando no nos espera un coche o una casa al final de nuestra jornada fotográfica? ¿Y si cada día debemos cubrir un recorrido determinado, con lo que, además de nuestro equipo fotográfico, debemos llevar todo lo necesario para vivir durante días en la naturaleza?
Se trata de una visión del senderismo algo diferente a la que estamos acostumbrados en Europa, donde siempre tenemos un pueblo o un refugio relativamente a mano. Una experiencia en un entorno aislado de la civilización, en la que caminar se convierte en una forma de viajar e, incluso, en una forma de vivir. Donde los días se reducen a la deliciosa simpleza de levantarte, alimentarte, caminar y, cayendo la tarde, buscar un lugar donde montar la tienda y descansar. Así, podremos captar de forma auténtica y de primera mano la experiencia en la que estamos inmersos.
El senderismo autónomo de largo recorrido
El senderismo autónomo de largo recorrido es aquel en el que se recorren a pie largas extensiones, durante varias jornadas, sin apoyo externo. Esto es, llevando todo lo necesario para vivir durante esos días: comida, agua, saco, tienda, demás enseres y, por supuesto, nuestro equipo fotográfico.
Es conveniente dividir estos viajes a pie en etapas de unos siete días como máximo, tras las cuales será necesario romper el aislamiento para reabastecerse de comida antes de continuar camino. Cargar alimentos para más jornadas puede dar como resultado un peso excesivo que no nos deje disfrutar de nuestro viaje.
Preparación y planificación de la ruta
Si pensamos realizar una ruta de varios días es fundamental una buena planificación, y esto se convierte en algo crítico cuanto más larga sea y mayor autonomía requiera.
Los principales factores a tener en cuenta son los siguientes:
- Sobre la ruta: terreno que se atraviesa, disponibilidad de agua, kilometraje que se espera cubrir por jornada y en cómputo global (y, por tanto, tiempo que se espera tardar), puntos o zonas potencialmente conflictivos, planes de contingencia por si algo sale mal (tales como vías de salida alternativas), obtención (y estudio previo) de mapas y guías.
- Acceso a la ruta y de retorno.
- Puntos de reaprovisionamiento, accesos y distancia entre ellos.
- En zonas protegidas, posibles permisos de tránsito y/o pernocta.
- En las estancias en civilización, alojamiento.
- Evaluación cuidadosa de todo lo que se necesita llevar (en base al estudio de la ruta).