Sensor, ópticas angulares y modo recorte
Dado que la elongación aparente de nuestras focales es un inconveniente en posición gran angular, la marca lanzó ópticas en formato DX para solventar este aspecto. De ellas, sólo una puede actualmente sustituir al zoom gran angular tan querido por los fotoperiodistas, documentalistas de la naturaleza, y paisajistas: Éste es el zoom AF-S 12-24 mm f/4, equivalente a un zoom 18-36 mm.
Se trata de una óptica bastante controvertida. Su calidad de imagen es excelente a 24 mm, hasta el punto de que muchos piensan que es mejor que la focal fija 24 mm f/2’8. Sin embargo, en el extremo corto este zoom presenta aberraciones geométricas -de poca repercusión para nosotros porque no fotografiamos edificios- así como aberración cromática, que sí tiene importancia. Creemos que todos los poseedores de esta óptica van a recomendar subir a 14 mm para obtener fotografías de máxima calidad.
Los lectores encontrarán aquí debajo una composición que compara esta aberración cromática a 12 mm de focal, tal y como la rinde cada uno de los cuatro cuerpos DSLR de Nikon. Se trata de recortes, ampliados al 200% de un sector en la esquina derecha superior de la misma imagen. No hubo post-proceso de ningún tipo, revelándose el NEF a parámetros nulos, y obteniendo un JPG de cada uno de ellos. El diafragma utilizado fue f/10 y, dado que todas las variables fueron elegidas para resaltar este problema, lo que se muestra es el peor caso posible.
Además de ser de mayor tamaño por su mayor resolución, es obvio que el mayor nivel de detalle de la D2x también resalta los defectos ópticos. Obsérvese el franjeado de color en el tronco, de color magenta a la izquierda y verde a la su derecha. Digamos de paso que este caso no es de los peores; los zooms angulares tradicionales de Nikon exhiben en mayor medida esta aberración.
Esto requerirá un trabajo de retoque con el software adecuado pero, como efecto lateral, acarrea una pérdida de resolución en los bordes, que es irrecuperable.
Nuestra conclusión clara, comprobada varias veces a lo largo de los dos días de prueba, es que sobre la D2x hay que montar exclusivamente las mejores ópticas posibles. Que nadie se compre esta cámara por capricho o porque sea el último modelo si posee ópticas de gama media, porque se encontrará imágenes blandas y borrosas; la resolución elevada juega a favor del fotógrafo, ¡pero también en contra!
El factor opcional de recorte del sensor puede llamar a engaño. Recordemos que no es un aumento de focal de la óptica, ni de perspectiva, sino simplemente un recorte central que nos permite la mayor resolución del sensor. Es mejor olvidarnos de las convenciones derivadas de la película. Nuestro 300 mm no se convirtió en un 600 mm cuando trabajamos en modo recorte; ni tan siquiera era un 450 mm sobre el fotograma APS completo. Siempre fue un 300 mm; lo demás vino por jugar con la resolución de salida y el tamaño de imagen.
Trabajando en modo recortado y para recordar qué parte de la imagen se está utilizando, existe un cuadro interno en el visor, cuyas esquinas se iluminan brevemente al pulsar el disparador. Nos pareció insuficiente. Debería iluminarse el cuadro entero de forma más permanente, porque intuitivamente la tendencia es a componer con la imagen completa, cuyo margen exterior sigue siendo visible.
Post-proceso
Nada es una cámara digital hoy en día sin su software de revelado. En el mundo de usuarios Nikon existe un cierto consenso en que el software de la marca -Nikon Capture- es el que mejor rendimiento obtiene de los NEF. También existe consenso en que es un muy mal programa, notoriamente lento y glotón en memoria. La versión 4.2 (contemporánea de la D2x) fue, de hecho, sustituida en pocas semanas por la 4.2.1, para mejorar algunos aspectos, como una lentitud extrema de carga de las imágenes. La versión reciente solventa esto, pero que a nadie se le ocurra instalarla en un ordenador con menos de 512 Mb de RAM; 1 Gb es el mínimo realmente recomendable. Estas exigencias son difíciles de comprender porque existen programas enormemente más rápidos (del orden del triple), como Capture 1DSLR o el nuevo, y prometedor, RawShooter Essentials. Incomprensiblemente, además, el software de revelado de Nikon sigue sin estar incluido en el precio de la cámara. Es como si hubiese que pagar aparte la batería.
Resumen
Con las cámaras digitales ahorramos en película, pero eso es porque nos casamos con una “película” concreta, para toda la vida de la cámara.
Existía cierto escepticismo sobre la posibilidad de que Nikon acabase realizando una cámara con un pequeño sensor APS y resolución elevada para uso profesional. Con este modelo, la apuesta de la casa por ese formato cobra todo su sentido. Disponiendo de resolución suficiente para prácticamente todos los usos, muchos usuarios se van a dar cuenta que si no impresionan película… ¿Para qué desean un sensor con forma de película?
El sensor pequeño implica teleobjetivos más pequeños y ligeros, mejor compatibilidad con la gama óptica anterior (que en principio mejora en calidad, pues sólo aprovecha el sector central del círculo de imagen), y menor viñeteo con los angulares. Éstos sin embargo se convierten en animales raros, ya que se necesitan focales mucho más cortas, que como hemos visto son problemáticas en otros aspectos en que la alta resolución no perdona.
Esta cámara recorta la mayor parte del terreno que en estos años Nikon cedió ante Canon. Por ergonomía, facilidad de uso, características innovadoras, construcción y precio, es a nuestro parecer claramente superior a las Canon 1Ds. Nuestra impresión puramente subjetiva sobre su calidad de imagen la situaría en algún punto entre la 1Ds y la 1DsII, más cerca de esta última pero dependiendo enormemente de multitud de factores de captura. Las tres juegan, en cualquier caso, en el mismo nivel.
Pero como dijimos, muy al principio de este texto, no nos hagan mucho caso: pidan una y pruébenla, luego decidan. Pero cuidado, es adictiva: ¡Piensen en la hipoteca!
AUTOR/ES