Velocidad, enfoque y autonomía
El tiempo de reacción al disparo es rapidísimo, con sólo 37 milisegundos de retardo. La reactividad de la cámara impresiona cuando se opera por primera vez. El movimiento del espejo es tan rápido y el parpadeo tan breve que, a 8 fotos por segundo, da la impresión que la imagen se mantiene en el visor de forma constante. Hace muy pocos años ésa era una velocidad de cinematografía.
La memoria interna de la cámara es obviamente enorme, pero también el procesador numérico debe ser muy rápido para poder generar rápidamente los ficheros durante las ráfagas. Para comprobarlo, realizamos una sencilla prueba con una tarjeta Lexar WA de 1 Gb de velocidad 80x, grabando archivos NEF sin compresión.
La ráfaga de 17 disparos se completó en 3 segundos 8 décimas, momento en que la cámara se detuvo por saturación. Esta situación fue muy corta: un par de segundos después ya se podía volver a disparar y a los 4 segundos adicionales disponíamos de 3 nuevos disparos. Los 17 archivos quedaron grabados en un total de 55 segundos, lo que viene a ser una capacidad de proceso (lectura del sensor, procesado de imagen, y grabación en tarjeta) de casi 6 Mb por segundo.
La capacidad de la batería de litio nos parece algo sobrenatural a los usuarios de la D1x. Nuestra unidad de pruebas estaba por estrenar, con lo que dimos a la batería su primera carga. Realizamos 471 imágenes, a menudo a temperaturas bajo cero y utilizando continuamente la pantalla de previsualización. En ese momento, el indicador de batería aún concedía un 41% de carga restante. De ser lineal, esta relación sugiere algo así como 1.100 fotos por carga.
El sonido del disparo es bastante comedido, sin llegar a ser especialmente silencioso. El autofoco no pudo ser probado a fondo por premuras de tiempo y de las modalidades de la cámara, muy compleja en este sentido. Digamos que nos parece muy correcto y mantiene el alto nivel ya exhibido en la D2h, aunque con más opciones de selección de puntos, que pueden llegar a confundir al usuario novel. De hecho, perdimos varias fotografías de la serie del escribano (ver más adelante) por confusiones de manejo. Comparado con el módulo de la D100, no nos pareció que la diferencia de velocidad fuese abismal (usando específicamente el AF-I 300 mm f/2’8). Sí que era manifiestamente mejor la capacidad de selección, captura y bloqueo del foco correcto, porque la D2x vaciló mucho menos.
Fotometría y colorimetría
La medición de luz es un ámbito que ha cambiado poco, conservando el mismo fotómetro de la gama profesional de Nikon desde la F5. El firmware de la cámara goza de varias opciones para mejorar la latitud de exposición, así como de tres modos de tono (contraste).
La elevada latitud de exposición es un aspecto sumamente interesante de la fotografía digital. Tenemos la impresión de que en esta cámara no es tan amplia como en otros modelos, pero, por el contrario, está muy bien controlado el fenómeno del desbordamiento de las altas luces, de efectos nefandos sobre los brillos especulares.
Podremos comprobar en los tres ejemplos anteriores, cómo en situaciones complicadas, el saber hacer del fotógrafo usando un fotómetro de medición puntual superará casi siempre las mediciones automáticas. Sin embargo, será necesario un buen conocimiento de cada máquina para decidirnos por la toma óptima en fase de disparo, teniendo en cuenta ya entonces el post-proceso a aplicar.
Resaltamos que es muy necesaria la cortinilla que impide la entrada de luz por el visor cuando no tenemos la cara pegada a la cámara, puesto que no cerrarla puede engañar al fotómetro en más de un punto y medio.
La colorimetría sigue el camino ya marcado en la D2h, obteniendo muy buenos resultados. Siendo el fotómetro un CCD en color, sus datos son utilizados para el balance de blancos automático. Además se combinan con los proporcionados por una célula específica, situada en el pentaprisma y que es capaz de detectar la presencia de luz fluorescente. El funcionamiento del conjunto es eficaz.
La imagen de la izquierda fue tomada en modo automático y en condiciones de luz nada adecuadas para tomar buenas fotografías, pero sí para probar el balance de blancos de la cámara. Era una fría mañana medio nublada; el sol era incipiente a ratos, pero la escena estaba en la sombra de la hondonada. Considerando la fortísima dominante azul presente, el rendimiento del blanco en el hielo es bastante satisfactorio. No se ha retocado el color de esta imagen, aunque sí los niveles generales.
En algún otro momento de esa mañana hubo sorpresas. Por ejemplo, las dos imágenes siguientes fueron tomadas con un minuto de diferencia y a idénticos reglajes. No podemos más que suponer que alguno de nuestros dedos tapó la célula para balance de blancos del pentaprisma.
Finalmente, una noticia excelente para el usuario: ahora hay la opción de ver el histograma en la pantalla posterior desglosado por canales. Aparece entonces el gráfico conjunto, y tres más, cada uno en el color del propio canal que representan. Una información muy útil dado el papel del histograma como herramienta de comprobación, y como elemento didáctico.