Primer contacto
La cámara es virtualmente idéntica a la D2h: sólo difiere el resalte del botón para el AF en la empuñadura vertical, y el mayor ángulo de apertura de la trampilla de tarjeta. Es grande pero no pesada (1 kilogramo sin batería), lo que es perfectamente asumible dada la sensación de robustez y calidad que transmite el cuerpo.
La ergonomía es difícil de mejorar, y es uno de los aspectos más fuertes de la cámara. Se maneja de forma intuitiva y la mano se adapta a sus contornos con sensación de naturalidad total. La única excepción fue un momento en que la cámara se comportaba de forma extraña, pero nos apercibimos que estábamos tocando con la muñeca el disparador secundario en la empuñadura vertical. A partir de ahí, lo desconectamos en cuanto no lo usábamos.
El funcionamiento es lógico, intuitivo y muy simple. Esto es muy meritorio en una cámara tremendamente compleja donde todo se puede configurar. Posee pocos botones, éstos tienen funciones claras y se manejan con un solo dedo. Todo el resto se realiza mediante 41 funciones personalizables en distintos menús, apoyadas al toque de una tecla por pantallas de ayuda. Nos gustó especialmente el menú que incluye los últimos ajustes realizados en la configuración, porque permite evaluarlos y deshacer rápidamente el cambio si es necesario.
Hasta el momento de profundizar en los modos de autofoco o flash, los usuarios de cualquier DSLR digital de Nikon la manejarán sin necesidad del manual de instrucciones.
La pantalla de visualización tiene más de 6 centímetros de diagonal. Es grande, clara, detallada y de color bastante fiel; sin duda es de las mejores del momento (aunque eso en digitales probablemente sea hablar de dos meses). Empieza a ser factible comprobar sin ordenador las imágenes realizadas, entre otras cosas por el zoom integrado que amplía la imagen hasta 27x.
El visor, a su vez, es magnífico y su única pega sigue siendo la dimensión de la imagen, derivada directamente del tamaño del sensor. Los lectores encontrarán en publicaciones técnicas la descripción de toda la información que se muestra en el visor, que es mucha.
La compatibilidad óptica sigue siendo un punto fuerte en las cámaras de gama alta de la casa, pudiéndose montar casi absolutamente todas las ópticas producidas desde los años 50. Con las digitales, sin embargo, esa ventaja es relativa puesto que no todas las ópticas incluso algunas modernas no se adaptan bien a los sensores.
SensorEl sensor es un CMOS de tamaño APS, habiendo abandonado Nikon el CCD que tan ardientemente defendieron en tiempos. El pragmatismo reina en estos mundos tecnológicos. Desde la marca se argumenta que el CMOS es más problemático en términos de calidad de imagen, pero posee un potencial de desarrollo futuro que los CCD ya no van a disfrutar, siendo una tecnología más antigua. Al parecer sólo los CMOS van a permitir resoluciones elevadas con suficiente rapidez de disparo.
Una mejora, más importante que la cháchara tecnológica, es que ahora ha desaparecido el marco metálico que circundaba el sensor en los modelos más antiguos, y que dificultaba mucho su total limpieza.
El formato APS es común a todos los modelos de Nikon, y favorece a los usuarios de teleobjetivos y a los macreros en tanto que da una sensación de mayor alcance (1,5x) de sus ópticas. Por el contrario, preocupa a los paisajistas porque los grandes angulares ya no lo parecen tanto en ángulo de cobertura, si bien las distorsiones y las perspectivas siguen siendo las de la focal real.
Las imágenes de la D2x son de 4.288 x 2.848 píxeles, y sus archivos en formato de sensor (NEF) ocupan nada menos que 20’7 Mb sin comprimir. Aunque eso puede mejorarse bastante activando la compresión (menos de 12 Mb normalmente), es evidente que deberemos invertir en unas cuantas tarjetas de memoria de las grandes. Además, es posible y muy útil grabar JPGs adicionales (que pueden oscilar entre 0’4 y 6 Mb según configuremos tamaño y calidad), incrementándose aún más el espacio ocupado.
Una de las características más interesantes de este sensor es el recorte incorporado. Mediante una opción personalizable, sólo la parte central del sensor procesa la imagen, lo que da una resolución de 6,8 mega píxeles y un coeficiente multiplicador de recorte de 2x (en lugar de 1’5x). Los archivos en este modo pesarán 11 ó 6 Mb, según la compresión.
¿Qué utilidad presenta esta función, cuando un recorte es siempre posible en post-producción? Relativa, pero quizá no tanto. Realizándolo en cámara compondremos la imagen ya definitiva en el visor, ahorraremos espacio de almacenamiento y obtendremos más velocidad: la cadencia de disparo alcanza las 8 fps en lugar de las 5 fps en modo total.
Además, disponemos la imagen recortada en formato RAW con todas las ventajas que eso representa. No debemos olvidar que en determinados concursos fotográficos de gran prestigio se exigen los RAW originales como muestra de que la imagen no ha sido manipulada.
En la práctica, esto representa que los fotógrafos que alternen el estudio con el reportaje pueden disponer del equivalente de dos cámaras en una sola (y de hecho, nos preguntamos qué va a suceder con el mercado de la D2hs).
Así pues, podremos disparar hasta 17 fotogramas consecutivos a 5 fps en RAW (formato completo) o bien 29 (modo recortado) a 8 fps. Si usáramos formato JPG, estos valores se incrementarían notablemente, aunque de forma variable por la compresión. ¡Ah! A diferencia de la D1x, si se apaga la cámara no se pierden las imágenes aún no grabadas.
Transmisión inalambrica de imágenesMerece una mención especial la conectividad, aun no habiéndola probado, porque puede ser muy útil para el fotógrafo naturalista. La tecnología inalámbrica disponible es el WiFi 102.g a 54 Mbps en modo infraestructura (con puntos de acceso), y 102.b a sólo 10 Mbps en modo ad hoc de cámara a ordenador. El adaptador es muy ligero porque viene alimentado por la propia batería de la cámara. Podremos transferir las imágenes al ordenador conforme son realizadas, pero también controlar la cámara a distancia a través del ordenador, lo que puede ser interesante para los acechos con cámara fija. El fotógrafo puede quedarse en el escondrijo, en su vehículo… O en el bar, controlando con una cerveza en la mano las imágenes conforme se realizan y se descargan a su ordenador portátil, al tiempo que ajusta el diafragma.