La fotografía digital ha experimentado un avance espectacular en el número de usuarios en los dos últimos años. Poco a poco, la presencia de imágenes creadas con cámaras digitales se va imponiendo frente al uso de película. Pero el trabajo con imágenes digitales hace que los fotógrafos precisen de herramientas de software para la edición y la gestión de las fotografías creadas, de modo que permitan aprovechar al máximo las ventajas y posibilidades que brinda la fotografía digital desde el punto de vista de calidad de imagen y conveniencia.
Una de las herramientas más importantes para el fotógrafo es el software de procesamiento y conversión de imágenes creadas en formato RAW a formatos universales y compatibles, como es el caso del JPG y el TIFF.
La captura en RAW presenta ventajas indudables, como son la posibilidad de realizar correcciones de exposición, de hasta dos puntos de diafragma, o el ajuste del balance de blancos después de la toma, además de correcciones de contraste y saturación, entre otras, consiguiendo resultados de mayor calidad que los obtenidos con capturas en JPG. Para ampliar información sobre las ventajas del formato RAW ver el artículo de Joan Roca titulado
El cuarto oscuro digital.
Estas aplicaciones son las que permiten aprovechar toda la calidad de imagen que pueden ofrecer los modernos sensores digitales, por lo que tiene una gran importancia el contar con una herramienta que facilite al máximo el trabajo posterior de “revelado” de las imágenes captadas a copias digitales en formatos estándar, como son el JPG o el TIFF.
Cada fabricante incluye con la cámara un software que permite la conversión de los ficheros RAW. Así encontramos aplicaciones como Nikon Capture (el único no incluido en el precio de la cámara) o el Canon Digital Photo Professional, por citar dos ejemplos muy conocidos.
Además del software facilitado por los fabricantes, es posible realizar la conversión de ficheros RAW utilizando software de terceras partes, como es el caso de
Breeze Browser,
Bibble,
Capture One o
Adobe Photoshop, que desde la versión CS cuenta con el módulo Adobe Camera Raw que permite la conversión.
En general, estos programas dan una calidad de imagen satisfactoria pero no suelen estar orientados a proporcionar al fotógrafo un flujo de trabajo eficiente, lo que hace, en muchos casos, engorrosa la tarea de selección y conversión de grupos de imágenes, ya que se precisa hacer los ajustes foto a foto.