Ambiental Publicaciones, 2003; 168 páginas, 187 fotografías, 27x30 cm, tapas duras.
Idioma: Castellano.
Aunque el panorama editorial no puede ser más aburrido, un par de sorprendentes iniciativas particulares han venido a amenizarlo. La primera de ellas es esta obra de José Benito Ruiz, un fotógrafo de la naturaleza alicantino realmente polifacético y emprendedor. En su currículum no sólo está el publicar sus imágenes en más de treinta países de la mano de Nature Picture Library, sino que también es escritor especializado en temas ambientales que prolonga su actividad en documentales como operador de cámara o guionista. Su última aventura es el mundo editorial, en el que arranca con esta obra propia, sin duda uno de los proyectos más singulares y originales de la fotografía de la naturaleza española.
Este libro sorprende, nada más comenzar, por el título. Es probable que en este país no se haya publicado anteriormente ninguna obra fotográfica centrada en la fauna y el paisaje nocturnos. El no tener con quién medirse no deja de ser una apuesta arriesgada, ya que el público al que está dirigida esta obra se nos hace muy concreto y que sólo la valorarán aquellos de nosotros apasionados por cualquiera de las manifestaciones de la fotografía de la naturaleza. Sin embargo, el atractivo de la noche y los seres que la pueblan parece haber acercado este libro a un público más amplio de lo que a primera vista pensaríamos.
El carácter polifacético de las actividades del autor también alcanza su estilo fotográfico. En una obra tan abundantemente ilustrada como esta, pero con una temática tan específica, parecería obligado el repetir técnicas y modos de afrontar los sujetos. Sin embargo José Benito hace gala de sus recursos. Para fotografiar la fauna ha empleado técnicas de alta velocidad para congelar el vuelo de murciélagos, paíños y rapaces nocturnas; trampas fotográficas para atrapar zorros y garduñas; salamandras, polillas y efímeras han requerido el macro; lirones, ratones de campo o erizos una cuidada iluminación mediante flashes; lobos, cabras monteses o urogallos de teleobjetivos... Como vemos no sólo son variadas las técnicas, sino que en la lista de géneros animales parecen sólo faltar los vertebrados acuáticos.
Además de la fauna ibérica fotografiada, el libro dedica también gran atención al paisaje nocturno y crepuscular de nuestros campos. Aquí el fotógrafo no sólo se detiene en los enclaves más agrestes, sino que además afronta elementos del paisaje como formaciones rocosas, acantilados, monumentos megalíticos, castillos o ermitas, pueblos y construcciones que, en la oscuridad de la noche se levantan como símbolos. No ha tenido más remedio el autor que emplear aquí exposiciones largas, pero su utilización no es repetitiva. La forma de expresar la variedad de sensaciones que puede provocar la noche se traduce en unas tomas que si bien algunas resaltan la oscuridad nocturna, otras recalcan el carácter surrealista de las escenas iluminadas con gran detalle por la luna llena, sensación reforzada por las desviaciones de color de la película o el rastro de las estrellas. Como era de esperar, no olvida los crepúsculos llenos de color, ni tampoco el astro rey en su retirada o las distintas fases lunares.
José Benito es un escritor ameno que se mueve con soltura en distintos géneros. Comenzando con un capítulo de carácter técnico sobre la luz del crepúsculo y de la noche, se pasea por la astronomía y el estudio de nuestro satélite, siguiendo con la fauna nocturna que utiliza unos sentidos hiperdesarrollados en sus actividades al amparo de la oscuridad. En los últimos capítulos se adentra, siempre bien documentado, en los terrenos de la antropología, mitología, supersticiones y leyendas que el hombre ha construido para ampararse de su miedo a las tinieblas, dejando un hueco para la poesía cada vez que inicia un capítulo fotográfico.
Por lo que llevamos dicho, se deduce que no encontraremos instrucciones fotográficas para intentar emular a este autor que ganó dos primeros premios en la última edición del Photographer of the Year con la imagen que ilustra la portada. Para remediarlo, José Benito ha tenido la gentileza de explicarnos su método de trabajo en un artículo en este mismo número.
AUTOR/ES