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Nikon D70

Valió la pena esperar

Diseño y ergonomía

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Externamente, la D70 nos recuerda a su hermana Nikon D100, ambas basadas en el diseño de la Nikon F80. Una vez en mano, la cámara se nos presenta algo más ligera que su pariente digital, dado que pesa casi 100 gramos menos. La cámara está construida en policarbonato, de ahí su ligereza. No obstante, la cámara se siente bastante sólida en mano, con un buen equilibrio.
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La disposición de los controles y los acabados exteriores se corresponden con el estándar al que Nikon nos tiene acostumbrados. En la parte anterior y posterior de la empuñadura encontramos los dos diales principales, que nos permiten realizar los ajustes necesarios de obturación y apertura (dependiendo del modo en el que nos encontremos), o bien ajustar el parámetro que tengamos seleccionado en ese momento. Justo al lado del botón de disparo encontramos dos botones que nos permiten elegir el modo de fotometría (matricial 3D, ponderada al centro o puntual), y la compensación de obturación, en saltos de 1/3 diagrama, o de 1/2 diafragma, en función de cómo tengamos configurada la cámara. También en la parte superior de la cámara está el panel LCD principal, donde se nos informa de todos los datos referentes puramente fotográficos (exposición, motor, enfoque, fotometría), como digitales (resolución, tamaño de la imagen, balance de blancos, etc.). Esta misma información aparece en el visor interno, que es bastante completo. En la parte izquierda superior, encontramos el dial que da acceso a los diferentes modos de disparo (auto, programa, prioridad a la obturación, prioridad a la apertura y manual), así como a los 6 programas dedicados que describiremos más adelante.
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El resto de los controles de la cámara se encuentran en su parte posterior, donde está el selector de zona de autofoco, que además cumple la función de selector cuando trabajamos en el menú que aparece en el display posterior. A destacar la posición de este selector, que encontramos casi intuitivamente justo debajo del pulgar cuando estamos haciendo fotos, lo que nos permite realizar algunos ajustes sin tener que apartar el ojo del visor, algo muy de agradecer cuando estamos trabajando en el campo y no queremos perder de vista la acción.El panel digital posterior, pese a ser del mismo tamaño que el de otras Nikon, presenta un software con unos menús más grandes y por tanto, más legibles. El panel dispone de un protector de plástico transparente, muy de agradecer en las condiciones en las que se suele someter a estos equipos en el campo.
A la izquierda del panel posterior encontramos una serie de controles que nos permiten el acceso directo a algunos parámetros de imagen. Entre ellos, cabe destacar el balance de blancos y el control de sensibilidad ISO, a los que ahora podemos acceder directamente por primera vez (en otros modelos anteriores eran opciones del control “modo”). Esto proporciona un rápido acceso a esos controles en cualquier modo de exposición.
Para terminar con el repaso a los mandos, en la parte frontal de la cámara encontramos dos controles más. A la izquierda del objetivo (desde atrás), tenemos el dial de tipo de autofoco. Aparentemente, sólo aparecen dos opciones en el dial: manual y AF. No obstante, la opción AF puede funcionar de dos modos: continuo (AF-C) o servo (AF-S). Esto se define en una de las funciones personalizadas de la cámara. Quizás hubiera sido más interesante que las tres opciones estuvieran disponibles en el conmutador, como en los otros cuerpos réflex de la marca.
Al otro lado del objetivo tenemos el botón de previsualización de la profundidad de campo, algo realmente imprescindible en nuestra disciplina, sobre todo en fotografía macro.
También en relación con nuestra disciplina favorita, se echa en falta la presencia de algún dispositivo que permita disparar la cámara remotamente, bien sea en forma de cable mecánico, como en la D100, o bien un cable electrónico, más habitual en las cámaras autofoco. Es cierto que la D70 puede ser disparada remotamente con un mando por infrarrojos, que se suministra como accesorio opcional (ML-L3), pero esto no permite, por ejemplo, el uso de barreras infrarrojas, o bien el uso de disparadores de larga distancia (el alcance del ML-L3 es de 5 metros).
Cabe destacar la información que aparece en el visor, que creemos muy completa. Nos ofrece datos sobre la toma (diafragma, obturación, compensación de exposición, flash y modo de medición), así como de la imagen digital (tamaño y calidad, número de imágenes restantes en la tarjeta, y número de imágenes disponibles en el buffer para ráfagas). Esto es muy importante en el campo, ya que nos permite realizar un seguimiento constante del sujeto y las condiciones en las que vamos a realizar la foto, sin necesidad de apartar el ojo del visor. Incluso con un poco de práctica, es posible cambiar algunos de los parámetros sin dejar de ver al sujeto, ya que la disposición de la mayoría de los controles es bastante intuitiva.
Una característica interesante del visor es el poder activar una rejilla cuadriculada que se sobreimpresiona sobre la imagen, de gran ayuda a la hora de encuadrar, y evitar, por ejemplo, que se nos “caiga” el horizonte.
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