El mundo de la tecnología digital es una revolución continua, y no podía ser menos en lo referente a las cámaras digitales. Constantemente estamos observando nuevos modelos que ofrecen más resolución y mejores prestaciones, y en muchos casos precios más competitivos. En Fotonatura hemos tenido la oportunidad de conocer de primera mano la nueva Nikon D70 y hemos realizado una prueba de campo real para comprobar el comportamiento de la cámara ante las situaciones a las que habitualmente se enfrenta un fotógrafo de la naturaleza.
Hasta ahora, los modelos ofrecidos por Nikon estaban polarizados en dos sectores. Por un lado las cámaras digitales compactas, con un abanico de modelos muy amplio, aunque la mayoría de ellos poco atractivos para el fotógrafo de la naturaleza acostumbrado a trabajar con cámaras réflex de 35 mm. Es cierto que algunos modelos de gama alta, como las Coolpix 5400 y 5700 pueden producir resultados muy aceptables, pero no ofrecen una ergonomía de trabajo adecuada para el trabajo en el campo. En el otro sector, encontramos las cámaras réflex de gama alta, con cuerpos similares a los que ya estamos acostumbrados en 35 mm, pero con unos precios generalmente prohibitivos para el aficionado —e incluso para el profesional— dada la gran inversión necesaria. En un puesto quizás intermedio encontrábamos la Nikon D100, con un precio un poco por debajo de los 2.000 euros.
En marzo, Nikon lanza al mercado un nuevo modelo de réflex digital (DSLR), la Nikon D70, orientada a ese público hasta ahora olvidado. Estamos hablando del aficionado medio o avanzado que aún no se había decidido a dar el paso a digital, en muchos casos por los elevados precios de los cuerpos réflex.
La nueva Nikon D70, con una resolución máxima de 6 megapíxeles y un precio que ronda los 1.000 euros (sólo cuerpo), se presenta como una alternativa muy golosa, dado su precio y las prestaciones que ofrece. No obstante, valga la aclaración de que se trata de una cámara orientada al sector anteriormente mencionado, de modo que no encontraremos en ella prestaciones habituales en cámaras de gama alta, como son una gran velocidad de ráfaga de disparo, o bien un autofoco veloz. Pese a esto, y como veremos a lo largo del artículo, se trata de una gran cámara, con prestaciones muy similares o superiores que las que ofrecen otros modelos de DSLR de este rango de precios.