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Reportajes



Las islas Shetland

Un nido en Europa

Mousa

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La isla de Mousa conserva restos de civilizaciones antiguas que se remontan a hace más de 3.000 años. Imponente en un extremo de la isla, se levanta una torre de defensa de la Edad de Hierro construida hacía el año 100 antes de Jesucristo, una de las mejor conservadas del mundo en su categoría. La torre es testigo en nuestros tiempos de uno de los espectáculos naturales más alucinantes que se pueden observar durante las noches de verano en las islas Shetland. Se accede a la isla tras un corto trayecto en barco desde el puerto del pueblecito de Leebitton, Sandwick, a poca distancia de Sumburgh. La ruta recomendada en la isla sigue el sentido de las agujas del reloj desde la caseta próxima al punto de desembarque. En el trayecto nos encontraremos, por este orden, charranes árticos que vuelan amenazantes sobre la cabeza del caminante, araos aliblancos reposando en lo alto del acantilado, fulmares voceando en los resquicios que dejan las rocas próximas al borde del mar, págalos árticos y grandes protegiendo agresivamente sus nidos en las praderas altas, así como focas comunes y grises observando curiosas en la bahía.
Parejas de eider común también visitan la isla en época de apareamiento siendo necesario extremar el cuidado de no tropezarse y destruir sus nidos con huevos, bien camuflados entre la hierba baja. La isla muestra numerosas flores silvestres, entre ellas dos especies de orquídeas. Casi al final del trayecto se encuentra la mencionada torre que en los meses de verano provee de abundantes nidos a gran parte de las 6.000 parejas de paíños europeos que visitan la isla en época de cría. Sólo se acercan a la isla por la noche para evitar a sus temidos depredadores. Los paíños son guiados por sus parejas, que permanecen en el nido a la espera de ser sustituidas en las tareas del hogar, por medio de llamadas características, convirtiendo el entorno de la torre en un espectáculo visual y sonoro difícil de olvidar. Las condiciones ideales que atraen a un mayor número de paíños se dan en las noches nubladas que oscurecen la tenue luz que ilumina las Shetland.

Noss

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Los acantilados de la isla de Noss son de “categoría mundial” en palabras del prestigioso fotógrafo de naturaleza Frans Lanting. Lo que es seguro es que incluso en días de mar agitada que requieren el uso de altas dosis de pastillas anti-mareo, la visita a Noss difícilmente nos defraudará. La oportunidad de observar y fotografiar a unas 11.000 parejas de alcatraces y 45.000 de araos comunes que cada año visitan los escarpados y gigantescos acantilados no debe desaprovecharse. El viaje en barco, guiado por un experto biólogo, permite acercarse a los acantilados hasta casi literalmente tocar la roca con las manos facilitando el uso de objetivos de gran angular para obtener imágenes con perspectivas impactantes. Otras aves como gaviotas tridáctilas, frailecillos, alcas comunes, araos aliblancos y cormoranes también anidan aquí en menor número. Págalos grandes y árticos merodean por los alrededores en su afán de piratear la pesca de otras aves.
Durante el trayecto también nos podemos encontrar grupos de machos de eider común que en verano se reúnen y dejan a las hembras y sus cuñadas el cuidado de las crías. A medida que el barco se va acercando a Noss el aire se va llenando de movimiento, sonido y olor que producen una borrachera de sensaciones. El barco se toma en el puerto de Lerwick y el trayecto dura unas tres horas. La reserva natural de Noss también se puede visitar a pie después de acceder en barco desde la isla de Bressay a la que a su vez se puede llegar en coche embarcando en un ferry desde el puerto de Lerwick. En el interior de la reserva los páramos y los brezales sirven de área de reproducción a un número importante de págalos grandes y, en menor cantidad, charranes árticos, págalos árticos, eider común, correlimos común y agachadiza común.

Hermaness

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La reserva natural de Hermaness está localizada en el extremo Norte de las islas Británicas, en la isla de Unst a la que se accede en coche/ferry después de atravesar la isla de Yell. Hermaness es un paraíso para el verdadero naturalista de a pie. Un lugar inhóspito y remoto donde el visitante se siente como un mero intruso en terreno dominado por el págalo grande, bonxie para los lugareños, verdadero símbolo de las islas Shetland. Más de 800 parejas de págalo grande anidan aquí cada año ofreciendo muy buenas oportunidades para fotografiar sus ruidosas ceremonias de cortejo, no sin mantenerse alerta en todo momento ya que estos animales defienden con agresividad su territorio atacando a todo aquel que osa acercarse demasiado.
En primavera y verano la espectacular costa oeste es zona de cría de miles de frailecillos, araos comunes y alcatraces. Otras aves presentes en la reserva incluyen págalo ártico, chorlito dorado, correlimos común, alondra común y colimbo chico. Hermaness proporciona inmejorables opciones para retratar frailecillos transportando hasta 10 ó 15 peces gracias al especial diseño de sus picos. En días de vientos fuertes, podemos pasar un buen rato fotografiando frailecillos y alcatraces flotando, y jugando con las corrientes de aire en el borde de los acantilados. La imagen de miles de alcatraces dispuestos con orden matemático en los enormes bloques de roca próximos a la costa sirve para cerrar con broche de oro nuestra visita a Hermaness.
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