Países que han recibido algún primer premio
El total de primeros premios otorgados en los distintos apartados del concurso ha sido de 149, habiendo quedado desiertos 6. Éste es un buen indicador de cómo el premio es verdaderamente internacional, pero veamos cómo se han repartido.
Reino Unido |
35 |
Estados Unidos |
30 |
Alemania |
14 |
Sudáfrica |
14 |
Suecia |
9 |
Suiza |
8 |
Finlandia |
8 |
Francia |
4 |
Nueva Zelanda |
4 |
Australia |
3 |
Japón |
3 |
Noruega |
3 |
España |
2 |
Bélgica |
1 |
Canadá |
1 |
China |
1 |
Italia |
1 |
Noruega |
1 |
Países Bajos |
1 |
Algunas curiosidades
A lo largo de la historia del concurso se han producido una serie de singularidades que he podido observar al realizar este análisis estadístico. Empecemos por la extraordinaria similitud entre la fotografía de elefantes marinos peleándose, ganadora del apartado Mamíferos del año 1992 y la también ganadora del mismo apartado, pero en la edición de 2001. A ello se suma, además, que los dos autores son de Estados Unidos y las dos imágenes se publicaron en la página 21 de sus libros respectivos.
Una de las flores más premiadas a lo largo de los diferentes concursos son las hepáticas. Fue ganadora del apartado Plantas de 1992, mención en 1993, mención en 1999 y mención en el certamen de 2001. Entre las plantas, es curiosa también la repetición del kelp, un alga marina considerada como la planta de más rápido crecimiento y que puede alcanzar los 13 metros de longitud. Esta especie ha sido galardonada con menciones en tres ocasiones, dos en la edición de 1992 y una más en la convocatoria de 1995. En todos los casos los autores eran de Estados Unidos. Otras fotos premiadas, también incluyen a esta planta acompañando al motivo principal. La extraordinaria planta tropical conocida como rafflesia también repitió premio, uno en la edición de 1992 y otro en 1994. En ambos casos fue distinguida con una mención de honor.
Otra curiosa coincidencia es la de los retratos de unos peces semi enterrados: Uno fue mención en 1996 y otro también recibió una mención en 2001. Igualmente sorprendente resulta la similitud entre la fotografía ganadora en el apartado Especies en peligro de 1994 y la también ganadora del mismo apartado, pero en la edición de 2000. Algo parecido pasa con la imagen de unas sepias acariciándose, premiada con una mención en 1993 y otra, también galardonada con una mención en 1998, ambas en el apartado Vida subacuática.
En la recopilación de los premios de años anteriores que aparecen al principio de cada libro, la fotografía ganadora de 1991 de Frans Lanting, no es la misma que se reproduce en las ediciones de 1995, 1996 y 1997. Se trata de otra imagen parecida, que el autor debió realizar durante la misma secuencia.
A lo largo de todas las ediciones hay especies que tienen una presencia notable, abundan los felinos como tigres, leopardos, leones y guepardos. Los primates no se quedan a la zaga y entre ellos destacan gorilas, orangutanes y chimpancés. Elefantes, hipopótamos, rinocerontes, búfalos, tiburones, pingüinos, focas, delfines y osos reiteran también su imagen. Resulta curioso comprobar que otras especies más modestas también tienen una presencia significativa, como es el caso de liebres, conejos, zorros y ardillas. Estas últimas cuentan con numerosas fotos repartidas por casi todas las ediciones.
Entre los insectos más representados destacan las libélulas, los himenópteros y las mariposas. Entre las aves se repiten rapaces, garzas, grullas y especies muy concretas como faisanes, flamencos y urogallos en un celo continuo. Sin embargo, los reptiles y los anfibios tienen escasa presencia. Entre las plantas destacan las flores multicolores, los árboles de gran porte y no suelen faltar los hongos.
De todos los fotógrafos ganadores en los distintos apartados del concurso durante estos diez años, destaca con diferencia el caso del suizo Karl Ammann, que acapara los premios del apartado El mundo en nuestras manos. En 1993 compartió el primer premio y posteriormente lo recibió en exclusiva durante los años 1994, 1995, 1996 y 1999, lo que lo ha situado como el fotógrafo con mayor número de primeros premios, sin duda merecidos. Karl Ammann, además de fotógrafo, es un activista en contra de la bushmeat, la carne de especies salvajes que se come en África como una delicatessen y que afecta gravemente a los simios. Su último libro, Eating apes, trata de recabar la atención sobre este hábito alimentario que no tiene nada que ver con la supervivencia, pues se trata de un alimento de lujo en la cocina africana.
También son dignos de mencionar los casos de los fotógrafos surafricanos Heinrich Van Den Berg y Jamie Thom, cuyas series de fotografías hicieron merecer a los surafricanos durante dos años consecutivos cada uno de ellos el Premio Eric Hosking para jóvenes valores. Hoy han sido superados por el francés Vincent Munier, que ganó en 2002 esta categoría por tercera vez consecutiva.
Por otro lado, los fotógrafos que más premios han recibido en una sola edición del concurso son el japonés Mitsuhiko Imamori con 6 fotografías premiadas en el concurso de 1994 y el estadounidense Thomas D. Mangelsen, que además de tener el mismo número de fotos premiadas, recibió el premio al mejor fotógrafo de ese mismo año 1994.
En el caso de los fotógrafos españoles, es digna de destacar la actuación de María Cano, una niña española que recibió tres galardones en distintas convocatorias en el apartado de Jóvenes fotógrafos, correspondiendo dos de ellos a primeros premios. Esto la convierte en la participante española más premiada de este concurso. Honor que comparte ahora con José Benito Ruiz, ya que este alicantino ha recibido un total de 3 menciones especiales, un primer premio en Del crepúsculo al amanecer y el Premio a la innovación, los dos últimos por la misma foto en el 2003.
La participación en este certamen se ha convertido para muchos en una tradición durante los últimos años. Personalmente creo que el estímulo de la alta competición es bueno, pero no debemos hacer fotografías orientadas exclusivamente a tal fin. Simplemente hay que intentar hacer buenas fotografías y si el resultado obtenido nos satisface, podemos jugar entonces a la lotería de los concursos.
Si no tenemos suerte, también es bueno saber que un jurado distinto cambiaría el resultado del fallo. Al fin y al cabo, ¿por qué se le llamará fallo? Bromas aparte, los criterios de selección siempre son muy personales y subjetivos. Con frecuencia vemos que las imágenes premiadas no suelen ser las que ilustran la portada de los libros del concurso, ni las que tienen mayor presencia en los artículos y folletos que se publican sobre cada edición.
Como dije al principio, todo lo hasta aquí expuesto, no es más que un cúmulo de datos objetivos de los que cada uno puede sacar sus propias conclusiones. ¡Que la suerte os acompañe en la próxima convocatoria!