Los objetivos con control de la perspectiva se asocian habitualmente con la fotografía de arquitectura. Sin embargo, su capacidad de regular la distribución de la profundidad de campo los hacen susceptibles de consideración por parte de los fotógrafos que practican macro, disciplina en la que la profundidad de campo siempre es un factor limitante. Hemos probado el objetivo Nikkor PC 85 mm f/2'8 D desde el punto de vista de un fotógrafo de la naturaleza para conocer no sólo su calidad, sino también su utilidad en nuestra especialidad.
El formato fotógrafico universal nació de la mano de Oscar Barnack cuando en 1925 utilizó película cinematográfica de 35 mm para la cámara que estaba diseñando. La Leica fue ridiculizada inicialmente por su formato sub-miniatura, pero su propuesta acabó sirviendo de base para gran parte de las cámaras actuales. El formato de 35 mm es muy adecuado para fotografía de acción pero también ofrece una superficie sensible suficiente para imágenes estáticas de calidad. Por ello es mayoritariamente utilizado en fotografía de naturaleza.
Sin embargo, este diseño compacto impidió mantener los movimientos ópticos, una de las esencias de la fotografía. Mediante fuelles y engranajes las cámaras de gran formato pueden modificar la distancia entre la óptica y la película, desplazarlas recíprocamente en horizontal o vertical, o cambiar la angulación del objetivo por rotación. Esto permite manipular espectacularmente los tamaños aparentes de los sujetos y su posición relativa, así como la profundidad de campo y perspectiva.
Afortunadamente, en los catálogos de los principales fabricantes de cámaras réflex de 35 mm existen algunos objetivos especiales que realizan movimientos ópticos. Sus aplicaciones habituales son la fotografía arquitectónica, bodegón y de acercamiento. Concretamente, los usuarios de Nikon disponen de angulares descentrables de 28 y 35 mm para el primer uso, y el Micro Nikkor PC 85 f/2'8 D, para los otros.
Este es el objetivo que hemos probado a fondo para los lectores de Fotonatura gracias a la amabilidad del importador oficial para España, Finicon S.A. Además, lo hemos comparado con el Micro Nikkor 105 mm f/2'8 AF D, por ser probablemente el objetivo que ya poseerá quien esté planteándose adquirir el PC 85.
Algo de teoría sobre los movimientos de cámara
A efectos de claridad, los simplificaremos en dos tipos, el desplazamiento y el basculado. El desplazamiento mantiene el plano óptico paralelo al de la película, alejando el objetivo del centro del fotograma; de ahí su otro nombre, descentramiento. Es útil para cambiar la posición relativa de los sujetos fotografiados sin mover la cámara, así como para corregir perspectivas.
(Ilustraciones cortesía de Nikon / Finicon)En el basculado cambia el ángulo de incidencia de la imagen sobre la película, a base de rotar el objetivo. Afecta a la profundidad de campo porque traspone el plano de enfoque, que ya no es paralelo a la película. Según el principio de Scheimpflug, esto sucede cuando el plano de enfoque, el plano óptico y el plano de película se cortan en un mismo punto. Es fácil comprender la trascendencia de este principio. En macrofotografía uno siempre anda escaso de profundidad de campo, y de luz para aumentarla diafragmando. Los fotógrafos de mariposas las podrán enfocar en su totalidad sin estar paralelos a ellas, ni tener que cerrar el diafragma en exceso.
Tanto el desplazamiento como el basculado pueden realizarse en todas las direcciones, y combinarse entre sí. Por supuesto, el objetivo utilizado debe poseer un diseño especial, y no sólo desde el punto de vista mecánico. El círculo de imagen proyectada debe ser mucho más amplio que el formato del fotograma, ya que se utilizarán sus zonas marginales, donde la pérdida de luz y las aberraciones ópticas son mayores. Esta es igualmente la razón por la que estos objetivos están muy corregidos.