La fauna nocturna
En el caso de querer fotografiar animales al rececho o bien incluirlos en exposiciones con estrellas, nuestro principal problema es que los localizaremos en un medio y condiciones en los que ellos son muy superiores. Personalmente no he utilizado visores nocturnos salvo de prueba, y por tanto no puedo recomendar o desautorizar su uso, pero es muy importante que el aparato esté dotado de un sistema de seguridad de corte ante una luz imprevista. Una linterna, aunque no tenga gran potencia, nos ayudará mucho para localizar mamíferos poco asustadizos, como las cabras montesas y otros ungulados, que en algunos lugares se muestran confiados. El brillo de la fóvea de sus ojos, aún con luces de baja intensidad, los delatará.
No acaba el problema en la localización, ya que, salvo el caso de equipos muy perfeccionados o de condiciones de luz de luna excepcionales, enfocar puede ser una tarea casi imposible. Para ello un buen sistema consiste en fijar un puntero láser (su luz alcanza varios kilómetros) sobre el animal o el entorno inmediato (una roca sobre la que descansa, una rama próxima). Enfocar la luz del láser resulta más fácil y ésta es más discreta que iluminar toda la escena con focos potentes, con lo que el animal se vería deslumbrado y alteraríamos sin duda su comportamiento. Además de la ética de no causarle perjuicio alguno, la luz de baja intensidad nos permite fotografiar sin despertar un inmediato impulso de huida.
Hay que tener muy en cuenta que los teleobjetivos captan mucha más luz de noche que los angulares, por lo que los tiempos de exposición se reducen mucho. Con luz de luna llena y alta en el horizonte, con un 300 mm, a diafragma de 2'8 y con película de 100 ISO, el tiempo de exposición puede ser de menos de dos minutos, dependiendo de otras variables. Es difícil que el animal no se mueva en absoluto en ese espacio de tiempo; por ello hay que perseverar. Muchas especies, una vez descubiertas, permanecen estáticas, observando atentamente nuestros movimientos. Este comportamiento juega a nuestro favor.
Para fotografiar a un animal incluido en un paisaje debemos comenzar por determinar la exposición general y luego atraer al sujeto a una zona en sombra del encuadre. Una vez allí la trampa disparará un flash que lo iluminará adecuadamente y congelará su movimiento. Si el animal no estuviera en una zona de sombra densa, la luz de la luna impresionará el paisaje, el fondo aparecerá a través de él en cuanto huya, y tendrá el aspecto de un fantasma.
Hay animales que se mueven en la noche de forma tan rápida o sigilosa que se hace necesario el uso de trampas fotográficas. Hay varios sistemas para que el animal se haga a sí mismo la foto, es decir, dispare la cámara o los flashes (en caso de haber dejado la cámara en posición B). Las trampas de tipo mecánico precisan de la intervención directa del animal, que debe pisar una platina o bien tirar de un cebo, para activar el sistema. Este tipo de trampas precisa de gran habilidad para camuflar el mecanismo que las acciona, pero fueron muy utilizadas antaño hasta la invención de las barreras.
Las trampas de tipo electrónico se basan en barreras de haces de luz infrarroja o láser para activar la cámara. Cuando el animal cruza el haz cierra un circuito y el sistema se acciona. La barrera dispara la cámara o los flashes. La barrera puede ser instalada en lugares de paso, de reproducción —con las debidas precauciones— o bien en otros a los que se atrae al animal mediante un cebo (que puede ser alimento, un reclamo o bien un cebo de olor). Las barreras sirven para fotografiar todo tipo de animales vertebrados o invertebrados, con someros cambios. La ausencia del fotógrafo en el escenario de la toma facilita la misma, ya que de esta forma los agudos sentidos de algunos animales no podrán descubrir su presencia.
La fotografía nocturna de paisaje
Las exposiciones de varios minutos o varias horas muestran una sorprendente cantidad de movimiento de los astros. Este movimiento crea interés y el desplazamiento de las estrellas puede ser previsto. Con la estrella Polar en cualquier parte de la imagen, observaremos cómo el resto de las estrellas dibujan círculos de luz alrededor de ella. Saber dónde está la estrella Polar debe ser prioritario para tomar fotografías nocturnas. De día, durante la localización, una brújula nos indicará la dirección norte mostrándonos el lugar en que podemos esperar que esté cuando llegue la noche. Podemos también decidir si la dejamos fuera del encuadre. Un encuadre que tenga la Polar alejada del mismo dará como resultado líneas de estrellas más largas. Para localizar la Polar de noche visualmente hay orientaciones sencillas que toman como referencia constelaciones como la Osa Mayor o bien Casiopea.La luz que la Luna refleja está polarizada en proporciones variables. Nuestro satélite absorbe una de las dos vibraciones luminosas que le llegan desde el Sol, de forma que prevalece sólo la más intensa y está polarizada, como toda luz reflejada. La proporción de esta luz varía con el ángulo de la fase lunar. Alcanza su máximo en los cuartos lunares y queda anulada dos días antes y dos después de la luna llena.
Los tipos de resultados que podemos esperar en la fotografía nocturna de paisaje básicamente son:
- Exposiciones muy largas debido a la ausencia de luna, de más de una hora de duración.
- Exposiciones largas de un mínimo de 5 minutos, con recorrido de estrellas formando líneas semicirculares. La iluminación puede ser lunar, artificial o mezcla de ambas.
- Exposiciones crepusculares cortas con la Luna en el cielo.
- Exposiciones cortas al inicio de la noche, con o sin uso de flash, y estrellas formando puntos con cielo azul oscuro de fondo.
- Técnicas variadas como dobles exposiciones y efectos con flashes.
En una noche sin luna, se puede empezar la exposición tras el crepúsculo, lo que dará un cielo azul saturado y una silueta contrastada con el fondo. Si se empieza en oscuridad sin luna, la exposición necesita ser de un mínimo de tres horas para un fondo del recorrido de las estrellas y una silueta definida del paisaje, con un objetivo de 28 mm, película de 50 ISO y f/2'8. Salvo que haya polución lumínica de fondo, el cielo quedará esencialmente negro.
Una ventaja de fotografiar en una noche sin luna es que se puede empezar la exposición al anochecer y acabar al amanecer —un potencial de 8 a 10 horas—. Ello dependerá de la focal del objetivo utilizado, del diafragma y del tipo de película. La imagen resultante puede ser espectacular, con líneas de estrellas extendiéndose de horizonte a horizonte. Sin embargo, cuanto más larga es la exposición, más grano aparece en la imagen resultante y tendremos menor control sobre las dominantes de color.
Las imágenes de líneas de estrellas con un paisaje iluminado por la Luna resultan con un trayecto más corto, dependiendo de la luz lunar y del diafragma empleado. Sin embargo hay que cuidar la exposición para que no parezca totalmente de día o se sobreexpongan las claridades. También debemos saber que a diafragma más cerrado, menos estrellas aparecerán. Al cerrar el diafragma sólo las estrellas más brillantes impresionan la película y el efecto obtenido es menos espectacular. Por el contrario, diafragmas de f/1'4 ó f/2, por ejemplo, registran muchas estrellas, incluso las de brillo más débil. A simple vista también solemos ver muchas menos estrellas de lo que luego aparece en la imagen si la hemos tomado con un diafragma adecuado.
También hay que tener en cuenta que en invierno la Luna se eleva mucho más que el Sol en el horizonte y aquellos lugares que no reciben sol directo durante el día, debido a su orientación, es posible que reciban la luz de la Luna de noche. La Luna no padece las fluctuaciones estacionales en su órbita de la misma forma que el Sol, y se eleva muy alto en el horizonte incluso en pleno invierno.
Con luna creciente, es posible efectuar exposiciones de varias horas. Se necesita al menos una hora para que aparezca el color y detalle en el paisaje. Una exposición de 30 minutos a una hora funcionará con media luna. Un día o dos después de la media luna, las exposiciones descenderán entre 20 y 45 minutos. Los tres o cuatro días antes de la luna llena, las exposiciones de 10 a 20 minutos todavía tienen la suavidad de la noche y un cielo profundo de color azul saturado.
Exposiciones recomendadas para obtener líneas de estrellas con un objetivo de 28 mm y película de 50 ISO a f/2,8:
Sin luna |
3 a 8 horas |
Luna creciendo |
1 a 2 horas |
Media luna |
30 minutos |
Dos días tras media luna |
20 a 30 minutos |
Tres a cuatro días antes de llena |
10 a 20 minutos |
Luna llena |
6 a 8 minutos |
Exposiciones recomendadas para obtener líneas de estrellas con luna llena en función de la distancia focal del objetivo y con película de 50 ISO a f/2'8:
17 mm |
9 a 10 minutos |
24 mm |
8 a 9 minutos |
35 mm |
7 a 8 minutos |
50 mm |
6 a 7 minutos |
105 mm |
4 a 5 minutos |