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Reportajes



Un río lleno de vida

El Bajo Mondego
Por: 
Antonio Luis Campos

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El río Mondego ha sido desde siempre el eje principal de un hábitat rico pero muy humanizado. Su último tramo por planicies fértiles y con el agua omnipresente, tenía otrora muchas zonas húmedas que fueron siendo destruídas, desecadas y ocupadas por el Hombre. Pero quedan todavía algunas, abrigo para una considerable cantidad de fauna particularmente avifauna, con un paisaje peculiar como paño de fondo. El autor nos propone un recorrido por sus puntos más interesantes.

Recorriendo el Mondego

Es de mañana, muy temprano. Cuando salimos de Coimbra la bruma aún cubre la vieja universidad, con sus 700 años, y la niebla enamora las pequeñas calles que a esta hora sólo los estudiantes bohemios conocen. Conduciendo hacia el oeste, seguimos el curso del río Mondego, que en Coimbra sale de las montañas y encuentra finalmente la llanura de los campos de arroz, la vasta planicie fértil y llena de vida.
El Mondego es el río más grande de los nacidos en Portugal y, por eso, es considerado el río más portugués. Empieza su recorrido en el Parque Natural da Serra da Estrela, con su pico más alto en A Torre, de 1.993 m de altura. Su cuenca alta se forma en hábitats semi-alpinos, con pequeños arroyos descendiendo vertiginosamente de los altos picos engrosando el pequeño río a cada kilómetro.
Después de nacer con dirección nordeste, hace una curiosa vuelta de 180º en dirección al sudoeste, descendiendo por valles glaciares, rodeado de colinas desnudas por los fuegos forestales o vestidas de plantaciones inmensas de eucaliptos que asesinan el paisaje, aumentando la erosión y desertificación, reduciendo la biodiversidad de una forma que asusta. Como no cruza zonas muy industrializadas, permanece relativamente puro y natural, siendo la razón de varias clasificaciones en la Red Natura 2000. Aproximadamente a medio camino, muy cerca de la unión con el río Dão también él con zonas muy interesantes, encontramos la única gran presa, Aguieira/Raiva. Su embalse es un desierto del llamado en tiempos “oro verde”.
Más abajo de Raiva empieza un paisaje espectacular. El río desciende por entre montañas, haciendo hermosas curvas, playas de arena blanca, aguas verdes y límpidas. Bajarlo en kayak o canoa en un día despejado y caliente es una experiencia que no se puede dejar pasar, con buenas oportunidades fotográficas, especialmente por la mañana. Un gran angular será muy útil (así como una bolsa impermeable). Para los menos radicales, la carretera EN110 sigue todo el recorrido del río a media colina entre Penacova y Coimbra.

Las zonas húmedas del Bajo Mondego

Cansado del recorrido por la montaña, engrosado por el Ceira —otro bonito río salvaje— y llegado a la ciudad, el Mondego se explaya en sus campos y empieza su última etapa hasta el Atlántico. Entramos en el Bajo Mondego.
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A finales de la década de los 70, un enorme proyecto de regularización del río ha sido proyectado y construido. Por eso el "río nuevo” después de Coimbra no es más que un canal artificial, corriendo entre paredes de piedra blanca. Pero son los campos alrededor del "río viejo” los que acogen una gran diversidad faunística. Saliendo de la ciudad por su margen derecha, en dirección a Figueira da Foz (EN111), pasaremos por un pueblo llamado San João do Campo. Pasando por debajo de la carretera, tenemos lo que resta del antiguo lecho natural del río Mondego. En sus orillas se encuentra la Mata da Geria [mata significa bosque], que a pesar de poseer una vegetación muy pobre (poco más que eucaliptos e infestantes) es abrigo para una diversidad de especies animales bastante grande. Hay un observatorio cerca del río, donde con un objetivo de 500 ó 600 mm ya se pueden tomar algunas fotos interesantes de garza real (Ardea cinerea), polluela de agua (Gallinula chloropus), focha (Fulica atra), garza imperial (Ardea purpurea) y, ocasionalmente, de calamón (Porphyrio porphyrio). La nutria (Lutra lutra) se alimenta en las orillas del río y, aunque haya sido vista una pareja en una pequeña isla de arena a 15 metros del observatorio, es difícil de encontrar.

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