Los ganadores de la edición de 2006
La presencia de una mayoría de imágenes en formato digital ya no nos pilla de sorpresa ni constituye una noticia destacable dado el conocido incremento exponencial en el uso de este medio experimentado en los últimos años. El uso de imágenes digitales podría suponer ya una ventaja en el proceso de selección del concurso, pues mientras estas imágenes son evaluadas por proyección en una pantalla, la decisión sobre las diapositivas seleccionadas todavía requiere un minucioso examen bajo la lupa en la mesa de luz.
Una inspección detallada de la exposición no revela grandes cambios respecto a otros años en cuanto a la temática de las imágenes premiadas, aparte quizá de la presencia de un buen número de imágenes submarinas. Así podemos percibir la presencia de las habituales fotografías en las grandes reservas africanas, o en las gélidas regiones árticas y antárticas.
Como en años recientes, hay nombres nuevos y presencia de nombres conocidos y habituales en el concurso entre los galardonados. Entres estos últimos Andy Rouse, Pete Oxford, Todd Gustafson, Jan Vermeer, Theo Allofs, Joe McDonald y Vincent Munier. También podemos encontrar a jóvenes talentos ya premiados en ediciones anteriores como el húngaro Bence Máté o el británico Ross Hoddinott. Como también es habitual, algunos de los fotógrafos ya consagrados han acaparado este año más de una selección, entre premios y menciones. Es el caso de Andy Rouse, Pete Oxford y Jan Vermeer con dos imágenes seleccionadas cada uno y de Vincent Munier, merecedor de un primer premio y dos menciones especiales, curiosamente todos ellos con fotografías de búho nival (Nyctea scandica) realizadas durante una visita a la región de Quebec Norte, en Canadá. Este genial y autodidacta fotógrafo francés es probablemente uno de los fotógrafos más premiados de la historia reciente de este concurso, contando ya con numerosos premios y menciones a pesar de su relativamente corta edad.
El fotógrafo del año
Este año la imagen ganadora se encuentra expuesta al final de la sala y de espaldas al sentido de la visita, quizá incrementando la sensación de misterio y dinamismo que transmite. La imagen nos parece ciertamente única y espectacular o “indiscutiblemente distinta”, como la califica el miembro del jurado Mark Carwardine. “Llena de energía explosiva y movimiento. Lo que marca la diferencia en esta imagen son esos ojos de la morsa asomándose entre la nube de sedimento, algo seguramente muy difícil de olvidar para aquél que lo ha vivido en directo”. El autor Göran Ehlme, natural de Suecia, lleva trabajando más de diez años como cámara de cine submarino y ha filmado la vida de morsas, orcas, pingüinos, osos polares y focas leopardo, entre otras especies, durante sus más de 1.500 inmersiones en las regiones polares. Sus reportajes forman parte de importantes documentales, entre los que se incluyen series de naturaleza de la BBC como la reciente Planet Earth o el documental La Marche de l'Empereur, producido por la prestigiosa revista National Geographic, que relata la dramática odisea de los pingüinos emperador durante su época de cría en la región antártica. La imagen ganadora Beast of the sediment, exhibida aquí en gran tamaño, nos muestra a una morsa alimentándose en un fondo arenoso en el que bate el sedimento en busca de bivalvos. Aunque radicalmente distinta a la ganadora del año pasado (Sky chase de Manuel Presti), Beast of the sediment mantiene la línea abstracta y monocromática de la imagen ganadora del pasado año. Aunque su contenido no se revela al observador de manera inmediata, su belleza enigmática se mantiene intacta incluso después de un buen rato de observación. Es en nuestra opinión, una de las imágenes ganadoras más espectaculares y originales de los últimos años. El mérito de esta imagen es mayor si cabe al ser conscientes del riesgo que supone el sumergirse con este enorme y potencialmente peligroso mamífero. El buen conocimiento de los hábitos y reacciones de esta especie, como en tantas otras ocasiones en la fotografía y reportaje de la naturaleza, resultó fundamental para la consecución de una instantánea única, muy difícil de repetir. En palabras del ganador, que curiosamente era la primera vez que se presentaba a un concurso de fotografía, “la posibilidad de disponer de una cámara digital, en la que se pueden obtener más de 400 fotografías sin necesidad de subir a repostar, ha supuesto una gran revolución para el fotógrafo submarino que va más allá de las ventajas obvias que este medio proporciona a todos los fotógrafos en general.”