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La Asociación de Fotógrafos de Naturaleza del Principado de Asturias (AFONAS) fue fundada hace unos meses por un grupo de amigos aficionados a la fotografía y amantes de la naturaleza. En las reuniones esporádicas para comentar imágenes y hablar de material, viajes y archivo, entre otros temas, se dieron cuenta de que “este intercambio de conocimientos nos enriquecía a todos”, según explican ellos mismos. Su web ya está en marcha y acoge cientos de imágenes.

La fotografía de naturaleza y viajes cobra cada vez más presencia en los Encuentros Nacionales de Fotografía, Fotogenio, que se celebran desde hace 4 años en Mazarrón (Múrcia). En el certamen de este año, 10 de las 26 ponencias y seminarios serán impertidos por fotógrafos que forman parte del plantel de docentes en los cursos de Fotonatura.org, Oriol Alamany, Roberto Costas, Fernando Puche, Fernando Ortega, Rafael Barberà, Rafael Ramos y Javier Ramos.

La Liga Internacional de Fotógrafos Conservacionistas (ILCP, por sus siglas en inglés) representa un nuevo concepto de asociación. Su objetivo no es ser muy representativa y masiva sino muy influyente a través de seleccionar muy cuidadosamente a sus integrantes. Está formada por fotógrafos naturaleza que enfocan principalmente su trabajo a reforzar el respeto por la naturaleza y lo vinculan a proyectos conservacionistas o a denunciar la degradación medioambiental.

Durante décadas ha sido un dogma; el trípode, el flash y el cable disparador, o los tres combinados, han sido considerados elementos imprescindibles para la realización de macrofotografía. Los sistemas de autofoco rápido y los más recientes estabilizadores de imagen ya empezaron a resquebrajar esa doctrina. Si bien los “macreros” han continuado apegados a los eternos complementos de sus equipos, en la misma medida, deseaban poder disfrutar de mayor libertad y facilidad de movimientos desprendiéndose del engorroso trajín de patas, cables y soportes. Con la aparición de cámaras que proporcionan la calidad deseada a altas sensibilidades ISO, parece que ese día ha llegado.

En ocasiones una creación mediocre obtiene gran repercusión y se difunde a los cuatro vientos. Y no sólo porqué los gustos del público sean caprichosos e indescifrables. Ya puede ser técnicamente horrible que si despierta la curiosidad desencadenará comentarios. Con el tiempo, los fotógrafos de naturaleza hemos descubierto que una imagen de fauna o paisaje gustan más a nuestros amigos y familiares si aparece en ella un elemento humano… aunque esté desenfocada. Enrique Aguirre nos cuenta la historia curiosa de una fotografía de nutria, su “peor foto en más de un sentido”.

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