Tiempo de berrea

Tiempo de berrea

Llegan las primeras lluvias de septiembre y se enciende el piloto en mi cabeza... La berrea ya está aquí. Comienzo a darle vueltas al tema de salir a buscar esa foto... la foto... Porque todo amante de la fotografía de naturaleza que se precie, no sale a buscar una foto, sale a buscar "la foto".
Barajo varias posibilidades: Monfragüe, Cabañeros, Sierra de la Culebra, el Pardo (Desde fuera de la valla, claro)... Pero solo dispongo de un día para hacerlo, y no puedo permitirme el lujo de ir a localizar y gestionar los posibles permisos necesarios, etc. Hay un lugar en Segovia donde estuve hace ocho o nueve años y en el cual había ciervos y gamos por doquier: el bosque de Riofrío, junto al palacio del mismo nombre y que con una extensión de 650 hectáreas ofrece no solo posibilidades para fotografiar a estos animales, sino un buen paisaje de dehesa en el que se hayan integrados.
No las tenía todas conmigo, porque he visto publicaciones donde se cuenta que han sacado casi quinientos gamos y ciervos para hacer más sostenible el equilibrio del parque... es decir... que tal vez no sería tan fácil verlos como antaño y en efecto así es.
Pero tenía que probar suerte y allí estaba yo, un miércoles para evitar romerías, antes de su apertura al público (que se produce a las ocho de la mañana) bastante preocupado, porque por mucho que afinara el oido, no escuchaba nada de nada... Mi memoria atesoraba sinfonías del berridos de Monfragüe y Cabañeros y aquí nada de nada... Así que cuando el vigilante me abrió la berja, me dispuse a recorrer los cuatro kilómetros de carretera que atraviesa el bosque sin muchas espectativas.
Fui calentando la cámara con algunas fotillas a los gamos que pude ver a ambos lados de la calzada. Está prohibido circular fuera de ella y salir del vehículo.
Sobre una loma a mi derecha había un gran ciervo con un semblante formidable, pero era demasiado temprano y la luz no era "la luz", así que me dio mucha rabia, porque el entorno y el punto de vista me gustaba mucho, pero me faltaba esa luz que anhelaba.
Me gustó comprobar que los animales no solo no se acercaban al coche, sino que se mostraban esquivos y se alejaban evitando al visitante... No estaban acostumbrados a recibir golosinas de la gente, de hecho, una de las normas es que está prohibido darles de comer, y se ve que los visitantes la habían respetado.
Éste ciervo y alguno más que vi a lo lejos entre las encinas desapareció en silencio... Triste berrea me esperaba.
Al final del recorrido, media vuelta y otra media y así sucesivamente hasta que a las doce del mediodía ya se había ido todo el mundo a sestear bajo los árboles.
Me iría del parque no sin antes captar alguna escena de las luchas de los gamos que estaban bastante más animados que los ciervos.
Con cierto sabor agridulce salí del recinto. (doce kilómetros tiene el muro de su perímetro) Me marché con la idea de volver a probar suerte a última hora de la tarde, nada que hacer con Lorenzo pegando desde lo alto, y si algo ocurría no quería verlo, pues tendría la luz más horrenda de todas las luces.
Pasé unas cuantas horas junto al río Eresma, deleitándome con el sonido del agua y en compañía de un petirojo que se acostumbró a la presencia de este humano que parecía alelado, pero que no le quitaba ojo... ese tremendo ojo que le salía de la cara en forma de tubo y que le seguía se posase donde se posase.
Cuanta paz... Los pinos, el río, el petirrojo... Pero no podía quedarme toda la vida, porque hoy tenía un objetivo incumplido: la berrea del ciervo, y el sol ya había bajado lo suficiente para intentarlo.
Seis de la garde y de nuevo dentro del bosque, recorriendo la calzada despacito, muy despacito, observando un maravilloso paisaje de dehesa con hierbas altas que doradas por el sol de la tarde me hacían soñar con escenas que debían estar ocurriendo ante mis ojos de haber fauna presente... Pero no... Vuelta p'allá, vuelta p'aca y na de na... De haberlo sabido, me hubiese ido al "monte fragoso", como llamaban los árabes a Monfragüe... Hora y media maldiciendo mi suerte y el sol bajando, y la luz marchando... Pero espera... Eso que viene a lo lejos por la dehesa es un grupo de ciervas... Se aproximan poco a poco aparentemente distraidas, aunque de vez en cuando, alguna se para a mirarme unos segundos y sigue con el grupo... Puede que haya más de diez, todo un harén para el señor de los bosques, para el que más fuerte berree, para el que mejor luzca sus armas y para el que mejor las use en combate... pero... dónde leches anda ese paladín? No es posible un harén tan prometedor sin señor... Dónde se habrá metido? Por qué ese silencio?... En efecto, no era posible, no tardé en escuchar su llamada al orden... "Aquí estoy yo!! ", decía, pero yo no lo localizaba porque las enormes copas de las centenarias encinas me tapaban gran parte de la dehesa.
Bueno... Tarde o temprano lo veré, tal vez si avanzo un poco por la carretera aparezca en la zona de la que de vez en cuando le oigo. Vuelta otra vez p'arriba, vuelta otra vez p'abajo, y el sol velándose tras las nubes y la luz que se me va y a las ocho tengo que estar fuera del recinto y qué estrés... Hasta que por fin lo localizo a mi derecha, parado, mirando hacia las hembras y berreando de vez en cuando... muy de vez en cuando.
Tengo que hacer la foto por la ventanilla del copiloto, no puedo dar la vuelta al vehículo y ahora que lo he localizado no me voy de aquí ni que me maten... problema... Entre el macho y yo una gran encina... Tengo que avanzar o retroceder, pero al avanzar no me gusta el fondo que queda tras el jefe, así que solo puedo retroceder hasta que le veo a través de las ramas... Me gusta más el fondo pero como no puedo girar más el coche me queda un espacio muy pequeño para encuadrar y la postura es forzadísima... creo que se me va a partir la espalda y tengo que sujetar los dos kilos del tele mas la cámara en vilo, no la puedo apoyar y me duelen los brazos y la espalda, y este cabrón está callado... Bajo la cámara para descansar y berrea... La subo y se calla... Y así hasta la extenuación... Finalmente observo que parece sobresaltarse mirando al frente y subo la cámara encuadrándolo y berrea mientras le suelto una ráfaga de retratos... BIEN!!! Creo que lo tengo, vámonos que van a cerrar!!!... Dos días después tengo agujetas en el brazo izquierdo de sostener a pulso el jodido tele... pero bueno, de la espalda estoy bien

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 Canon EOS 600D; v 1/250; f 6,3; Comp.exp. 0; ISO 800; 600mm (undefinedmm eq);

Comentarios

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    Por Andrés Martos Moreno 28-09-2019

    A pesar de toda tu odisea , objetivo conseguido y la verdad es que te ha quedado muy bien y en su momento.
    El que la sigue la consigue, cuestión de paciencia.Un saludo

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