En el Palacio de Doñana, actualmente residencia para investigadores y técnicos de campo, era habitual escuchar a las ranitas meridionales cantar en el pozo que hay en el patio. Además de estos pequeños habitantes, que quebraban el silencio con sus repetitivos cantos, también se puede escuchar por las noches el canto de los cárabos, mochuelos, y el "grito" -no tan agradable para oalgunos- de las lechuzas. Música para mis oidos, jeje.
Multitud de pequeños seres nos sorprenden con su visita de cuando en cuando. Alguna que otra rata; los escarabajos peloteros topándose una y otra vez con las paredes, buscando la salida; algún gallipato despistado; salamanquesas varias, y como no, millones de mosquitos. Pero un buen día, apareció ella. Sigilosa. Casi invisible a nuestros ojos. Reptando por entre las ramas de las plantas que adornan el patio. Nunca más volvimos a escuhar a las ranitas...
Ley de vida.
Equipo
D80
Cosina 100-400
Formato original
Hay que ver el rollo que solté para decir que nos encontramos una culebra en el patio... :)
Pues la foto no es muy espectacular, pero en vista del titulo y del comentario que haces, que mejor que una toma como esta, en que queda reflejado el jardín junto con la viperina merodeando, seguro que no se zampó todas las ranas, alguna dejaría..........Saudos Moncho
Hola Fernando, yo cuando estuve alli tuve suerte y llovio, asi que vimos los gallipatos de las fisuras de la fachada, y Pelodytes. Tb nos acordamos de las hormigas y de su parentela.. Buen documento, saludos.
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