En el jardín (sobre una superficie acristalada, de reborde metálico oxidado y con múltiples oquedades) apareció esta curiosa, pequeña y nerviosa arana, de grandes ojos, que por unos momentos se quedo inmovil y expectante, dejandome fotografiarla antes de huir a toda velocidad para esconderse. Cuando apareción de nuevo, me fue imposible acercarme a ella, sin que se ocultase rapidamente.
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