El lunes al atardecer, al salir del trabajo, decidí que después de una semana con ella, ya era hora de probar la Nikon D3 en condiciones “serias”, es decir, día muy oscuro, viento, chubascos, etc. Me dirigí a la laguna de San Martiño, en la ría de Ortigueira, donde el día anterior por la mañana Antonio Ramos y yo estuvimos fotografiando las primeras libélulas de la temporada, dedicando una hora a grabar en nuestras tarjetas la eclosión de una Libellula quadrimaculata, de lo cual seguramente Antonio os pondrá alguna imagen los próximos días. Me dirigí al mismo lugar y, para mi sorpresa, la libélula, un macho, seguía allí, unas treinta horas después, aferrada a la hoja que la vio “renacer”. Comencé a tirar fotos, con la cámara montada en el trípode, mientras la luz decrecía ostensiblemente, variando el ISO para observar los resultados. Quizás asustada por mi proximidad, la libélula aprovechó una pausa en el viento para volar un escaso metro hasta aterrizar cerca de la base de uno los viejos y abundantes sauces que pueblan el entorno de la laguna. En su nuevo posadero, se movía algunos centímetros cada vez que alguna fuerte racha de aire la sacudía. En su deambular por el tronco, que duró más de una hora, hasta alcanzar un sitio resguardado, recorrió una zona cubierta por líquenes, plenos de color aunque la luz era muy escasa, momento al que, por supuesto, intenté sacar el máximo partido realizando una buena cantidad de fotos. La imagen que os muestro es una de las últimas que tomé, a las 21:14 horas, cuando la libélula pareció encontrar el sitio idóneo para pernoctar.
Equipo
Nikon D3. Objetivo Sigma 150/2.8 APO MACRO DG HSM D, 1/1,3 a f/11. ISO 800.
Hola Álvaro, cuantos días sin saber de tí.
Llevo un rato mirandola, me gusta, sobre todo por lo abstracto de la fotografía. Siempre andamos mirando la profundidad de campo, en cambio aquí el que esté todo en el mismo plano, le da una nitidez al árbol igual que la de la libélula, todo en los mismos tonos, las alas transparentes a la vez que brillantes. Sin duda abstracta y digna de estar luciendo en una pared. Tú siempre rompiendo. Bicos.
Ni que te hubiese leido el pensamiento cuando el día anterior comentabas que no estaría mal que algo se posase en el tronco cubierto de líquenes multicolores del como tú bien dices, viejo sauce, que hoy tiene la suerte de hallarse en un entorno que de año en año da muestras de recuperación y que hasta hace poco tiempo era un vertedero incontrolado.
La foto, en tu linea, muy buena, con una nitidez tremenda y captando perfectamente la textura y colorido de la corteza del "salgueiro".
Un saludo
Hola Alvaro, enhorabuena por la compra de esa magnífica cámara, con la que seguro que sacarás muy buenas fotos. La libélula me gusta, aunque creo que los líquenes del tronco le saca protagonismo. Un saludo
Buenas Álvaro. Una foto de una calidad extraordinaria, casi para que aperezca en uno de esos libros de "a ver si adivinas donde está". Si hay algo que me alucina de esta foto son las alas del odonato. Un abrazo
Original y distinta foto de un odonata. Ademas aprovecho para felicitarte pues las dos fotos anteriores me parecen buenisimas, saludos
Alvaro, me encanta la composición y cromatismo de la imagen. Has conseguido que sea tan protagonista el entorno como la libelula, algo que por aqui no se ve frecuentemente. Un abrazo
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