La comarca de Las Hurdes guarda entre sus cerrados valles gran cantidad de pequeños tesoros que pasan fácilmente desapercibidos en la inmensidad de las repoblaciones de pinos que lo inundan todo. En el término de Pinofranqueado, junto a la alquería de El Castillo, el arroyo de Guijarroblanco esconde uno de esos tesoros: La Madroña de los Barrerones (Arbutus unedo). El nombre del arroyo es un ejemplo más de ese característico toque de humor serrano, pues el susodicho guijarro es un tremendo bloque de cuarzo blanco que aflora en la cabecera del valle.
No conozco otro lugar donde los madroños alcancen el desarrollo que podemos observar en esta comarca, donde son incontables los ejemplares arbóreos notables que superan los 10 m, así como las cepas gigantescas de varios pies. De hecho encina y madroño crean aquí unos espectaculares bosques en los barrancos más cerrados, allí donde el hombre penetra con dificultad. De todos ellos el más destacado es esta madroña, aunque no se puede descartar la existencia de otros ejemplares mayores (de hecho, hay datos de un ejemplar que debió superar a este y que es conocido en varias alquerías de la zona). Llegar hasta La Madroña es casi como un viaje en el tiempo, viaje que además se realiza salvando un considerable desnivel. Se inicia el camino al pie del río, donde aparecen huertos y edificaciones, para inmediatamente internarnos en un monótono pinar negral de repoblación que se salvó milagrosamente del terrible incendio de hace tres años y donde sólo unos pequeños enclavados con huertos de cerezos nos permiten distraer la mirada, el terreno se empina cada vez más hasta llegar a una zona pedregosa con pequeños bancales de piedras, donde se mantiene un tradicional castañar de frutos en unas condiciones muy difíciles, que nos hacen meditar sobre el tesón de estos agricultores jurdanos (¿merecerá la pena tanto esfuerzo para llevarse sólo las sobras de los jabalíes?). Pasado el castañar nos internamos, sin transición, en un oscuro bosque de encinas y madroños con algún enebro disperso, donde el ralo sotobosque está formado por musgos, helechos y algún brezo disperso y donde las pizarras afloran como cuchillas. Subiendo un poco, junto a un pequeño arroyo, se encuentra La Madroña, que pese a su avanzada edad y estado sigue impresionándonos en cada visita por su enorme y tortuoso tronco de 4,70 m de perímetro. Un gran cimal se desplomó hace años dejando un gran hueco en el sector norte de su copa, que los vigorosos rebrotes basales van cerrando, son precisamente estos rebrotes los que mantienen a este ejemplar, cuya copa se va reduciendo poco a poco como corresponde a un árbol anciano, su altura actual no supera los 8 m. Hace unos años una encina que crecía por encima en la empinada ladera cayó sobre ella y sus copas se trabaron, las raíces de la encina no pudieron aferrarla a la rocosa ladera, algo que nuestra madroña si ha conseguido gracias a unos potentes contrafuertes en la base del tronco y a unas grandes raíces.
No resulta fácil fotografiar a este árbol, sólo hay dos puntos posibles, uno con un perpetuo contraluz y otro que nos mantiene demasiado próximos a su tronco. Yo prefiero el primero, aún sabiendo que la foto no tendrá una buena calidad, me resulta imposible evitar ese gran contraste de luces entre el oscuro sotobosque y el cielo. La foto está tomada con trípode (ISO 100, 1,3 s. y f/13) y apoyo de flash. Saludos.
Equipo
D200 + 12-24 DX + SB800 + TRÍPODE + POLARIZADOR
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Amigo Alberto, como no podia ser de otra forma, nos ofreces un nuevo documento de gran valor. No imaginaba yo que pudiera haber algún madroño de tales proporciones. Lástima que en las tres veces que he estado yo por esos lares, no haya podido contar con la información que nos ofreces. Ya he obtenido conocimiento de tu trabajo por otros conductos. Gracias por toda la información. Un abrazo.
Tengo unas diapos. antiguas de un madroño que guardaba como una joya. Vaya porqueria si comparamos con este. ¡ La vida es asi!
Hola Alberto. Un árbol frondoso y bien ramificado que has descrito con una ficha extensa y bien documentada. Mi enhorabuena por la foto y un cordial saludo.
Espectacular especimen de madroño, bien se merece una visita y una foto. El contraluz lo has salvado de maravilla para ver su magnífico tronco. Las explicaciones son muy curiosas e interesantes y se agradecen muchísimo. Un abrazo.
Hola Alberto.No sabía que podía haber ejemplares tan impresionantes de madroños algo que por donde me muevo no lo he apreciado.Realizar ese trayecto producirá mucha alegría.Encantado de realizar contigo ese viaje con la lectura de tu comentario.Un saludo.
Maravilloso arbutus, nunca he visto nada igual en esta especie Alberto. La fotografía es muy correcta ya que podemos observar con todo detalle las texturas y tonalidades verdosas del musgo del tronco, y además nos podemos hacer una idea de su gran envergadura. Supongo que tendrá unos cientos de años, ya que el madroño tiene un crecimiento lento ¿no?. La explicación como siempre, muy didáctica y entretenida. Saludos.
Hola Alberto, creo que ya te he dicho que tu prosa nos lleva en volandas, nos coge de la mano y nos trasporta en hombros de tu palabra hasta esos reconditos lugares que visitas y tan bien conoces..................... la historia se abre paso a traves de tus descripciones, los lugares toman forma en nuestros corazones y nuestros ojos se inundan de la misma luz que ilumina tu "Madroña"..................... preciosa.
Un abrazo
Hola Alberto, muchas gracias por tu foto y tu comentario, haces vivir la pasión por las plantas, sobretodo si son tan notables como esta. Es impresionante. La foto hace justicia a este monumento. Uno se pregunta cómo deberían ser nuestros bosques, quizás no sabemos como serían de verdad los árboles, los arbustos, porque poca gente puede imaginar que un madroño pueda alcanzar estas dimensiones. Saludos!
Son una delicia tus comentarios y la serie formidable sobre árboles singulares. Gracias y un saludo.
Alberto, simplemente espectacular, nunca pense que los madroños pudieran alcanzar este tamaño, tiene que ser una gozada contemplar ejemplares de este porte in situ. Del comentario no me atrevo a hablar, fantastico.
Alberto, leer tus comentarios es una verdadera gozada. Consigues meternos en tus paseos, que veamos lo que viste, que sintamos lo que sentiste, que amemos lo que tu amas, aun sin haberlo visto más que con tus ojos. Muchas gracias por saber transmitir tanta pasión y tanto amor. La foto de la madroña es una maravilla. Un abrazo: Juan
Hola Alberto, hijo que cansancio traigo del paseito, madre mia...apenas me ha dado tiempo a respirar, cuanto hemos caminado y que alturas....me ha encantado el relato, como siempre, es genial. Anda que la cosecha de madroños será la más elevada de España no?, viendo el tamaño de los ejemplares....jejje.
¿y dices que no tiene calidad técnica tu imagen?,..bueno eso es muy discutible,¿no crees?, a mi personalmente me gusta porque con ella apreciamos perfectamente el perímetro del tronco del arbol, sus ramas, el tamaño real en comparacion con una persona y todo muy bien de foco y luz...me ha gustado eso que decias de "perpetuo contraluz"...Se nota que lo tuyo son los arboles... te apasiona relatar tus encuentros con ellos.
Un abrazo Alberto¡
Hola Alberto: No creo que a tu alrededor, pueda haber alguien, que no ame los árboles, convencerías al mas tenaz de los taladores. ¿Cómo la Junta, se permitió el lujo de perder para sí, a una persona como tú?. Supongo, sería por decisión tuya, de otra manera: imperdonable. Un abrazo.
Hola Alberto, llego tarde a tus tres últimas imágenes, pero esta ya no la dejo escapar! La verdad es que es un árbol imponente, sólo con ver ese inmenso tronco ya se hace uno idea de sus posibles dimensiones. Siempre me han llamado mucho la atención los reductos de encinares y madroñales que quedan entre los pinares y los pinares calcinados de Las Hurdes y de Gata, ayudan a imaginar cómo debieron ser en tiempos aquellas laderas y otras muchas de Extremadura, lo más parecido a las formaciones boscosas originales. Lo mejor de la imagen, la pasión con la que lo cuentas. Un saludo!
Hola hola ! una maravilla la que nos muestras que no debemos perder, me gusta como contempla el árbol. un saludo
Hola Alberto, por aquí también disfrutamos de Madroños grandes pero jamás vi uno como ese, enhorabuena y a intenar que la administración conserve que no siempre lo hace, un saludo.
Querido Alberto, he dejado atrás los deberes, para poder al fin, sentarme delante de tu "trocito de vida". Digo esto porque, con cada relato y foto, nos acercas un poco más a tu manera de entender la relación entre tu y la naturaleza. Simbiosis llena de una riqueza a la que tenemos acceso gracias a tu generosidad. Después del desnivel alcanzado en esta excursión, con las imágenes encontradas por un camino lleno de ilusión, nos encontramos satisfechos por admirar una vez más una parte de "la historia" Disfrutamos del resposo, en contacto biológico con La Madroña, que tanto lleva en su interior. En momentos cómo los que describes, siento una enorme satisfacción o alegria, no sabría definirlo bién, por formar parte de este proceso en el que estamos inmersos. Ser conscientes de esta integración forma parte del amor por la vida. Te aseguro que los momentos que estoy pasando junto a ella, son de una plenitud grande. Respiro hondo y con el aire lleno mi ser de una fortaleza especial para continuar viva en el sentido más positivo y amplio de la palabra. Guardo para siempre estos minutos que nos das para encontrarme y para compartir estas reflexiones y vivencias. Son pequeños espacios que atemperan. Vuelvo con placidez renovada. Gracias amigo. Besos de l'Anna
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