Taller de flora Pirenaica con Oriol Alamany, Cerdanya Julio 2011

Los pasados días 1, 2 y 3 de julio tuvo lugar el “Taller de fotografía de flora pirenaica”, que el fotógrafo Oriol Alamany realizaba por tercer año en los bellos paisajes de la comarca de La Cerdanya. La experiencia de ediciones anteriores nos ha permitido pulir fechas y localizaciones y los asistentes pudieron fotografiar a placer gran número de especies de la
vistosa flora de los Pirineos.

Tras la recepción y una presentación teórica el viernes por la noche, la madrugada del sábado nos dirigimos hacia nuestro rincón favorito en unescondido valle lateral. Allí, a 1800 metros de altitud, entre prados, bosques y riachuelos donde también aparecen mariposas y ranas bermejas, crecen multitud de especies interesantes, como la Genciana amarilla Genciana lutea, las orquídeas Dactylorhiza maculata, y Gymnadenia conopsea, la bella Paradisea Paradisea liliastrum o el Calderón Trollius europaeus entre muchas
otras.

Aunque avanzada la mañana cambiamos a nuestra segunda localización más rocosa y elevada (rozando los 2000 m) donde crecen especies diferentes como de las Siemprevivas de montaña (Sempervivum spp.), el Tomillo sanjuanero (Thymus
serpyllum) o diversas Saxífragas (Saxifraga spp.). Mientras los asistentes reptaban por el suelo enfocando con sus cámaras las flores, Oriol fue en busca de un grupo del espectacular Martagón (Lilium martagon) del que conocía su localización de años anteriores. Este año, de los diversos pies tan sólo uno presentaba flores y hubo que turnarse para fotografiarlo.

Tras la opípara comida de buffet libre en el hotel y un breve descanso, nos reunimos todos en la sala de conferencias del hotel donde procedimos a descargar, seleccionar y luego comentar algunas de las imágenes obtenidas por cada uno de los asistentes. El debate se alargó hasta después de la cena.

Nomeolvides (Myosotis sp.)La madrugada del domingo, con el cielo bien cubierto de nubarrones, nos dirigimos a una zona de alta montaña situada entre los 2100 y 2400 m. Allí ascendimos por la ladera de la montaña en busca de especies distintas más propias de los prados alpinos y de origen boreal: nomeolvides (Myosotis spp.), claveles (Dianthus spp.), Aster, y las bonitas pero difíciles de encontrar orquídeas Nigritella. Tras unos amagos de lluvia, el cielo fue aclarándose y al fin incluso disfrutamos de un buen sol y magníficas vistas
sobre los valles que se extendían a nuestros pies. Para suavizar el fuerte sol experimentamos con todo tipo de artilugios, como reflectores, flashes y cajas de luz.

De regreso al fondo del valle nos despedimos con una comida en un restaurante local, con las tarjetas de memoria llenas del colorido y variedad de la flora pirenaica.

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